Tal día como hoy, 24 de junio de 1558, se fundaba la ciudad de Londres de la Nueva Inglaterra en la provincia de Catamarca. Su artífice no fue otro que Juan Pérez de Zorita, un andaluz nacido en 1516 en Cañete de las Torres (Córdoba).
Con 20 años inició su carrera militar y tres años después, en 1539, servía en las galeras de Carlos V bajo las órdenes de Bernardino de Mendoza, participando en las guerras contra los bereberes del norte de África y en Italia.
Parece ser que embarcó junto a su hermano Alonso hacia América en 1550.
En 1553, estando en Perú, combatió contra Francisco Hernández Girón, quien se había sublevado junto a los encomenderos contra la Audiencia de Lima.
En enero 1557 fue nombrado teniente de Gobernador y Justicia Mayor de Tucumán, dirigiendo una expedición desde Lima a Santiago del Estero, capital del Tucumán, a donde llegó a finales de año. Éste sería el punto de partida para futuras expediciones.
En 1558 partió en dirección a la región de Catamarca, en concreto al valle de Quimivil, fundando allí el asentamiento Londres de la Nueva Inglaterra, en honor a la esposa de Felipe II, María Tudor. Con ello pretendía cambiar el nombre de Tucumán por Nueva Inglaterra, pero no prosperó.
A principios de 1559, fundó la ciudad de Córdoba, situada estratégicamente en la ruta habitual que iba de Tucumán a Perú. Al año siguiente, fundó otra ciudad en la zona, bautizándola Cañete, en honor del Virrey Mendoza, marqués de Cañete.
Córdoba se situaba en la confluencia de las rutas comerciales desde Perú y las que se abrían hacia el sur. Las tres ciudades suponían un sistema defensivo triangular, pudiendo socorrerse una a la otra en caso de ataque.
A principios de 1561, el nuevo virrey del Perú, Diego López de Zúñiga, separó la región de Tucumán de la jurisdicción de Chile, nombrando a Pérez de Zorita, gobernador.
Las nuevas medidas impuestas por nuestro protagonista, que impedía abusos contra los indios, impulsó un levantamiento de los colonos en la ciudad de Londres, que pronto fue sofocada con severos castigos al alcalde y al regidor.
Sin embargo, sus normas a favor de la protección de los indios, llevaría el conflicto a otros niveles, maniobrando el gobernador de Chile, Francisco de Villagrín, para que se le concediera la gobernación de Tucumán en detrimento de Pérez de Zorita.
Aunque en 1561 la Audiencia falló a favor suya, ya era tarde, pues Villagrín contaba con el favor de los encomenderos y además había enviado un destacamento militar para someterlo a juicio de residencia. Al negarse a tal proceso, fue enviado a Chile.
El 20 de agosto de 1561, el capitán Castañeda, fundó la ciudad de Nieva que había sido proyectada por el explorador cordobés y que no pudo completar.
Sin embargo, el equilibrio y convivencia que reinaba en el entorno bajo la gobernación de Juan Pérez de Zorita, se vio amenazada. Hubo levantamientos de indígenas que se veían maltratados por los nuevos responsables, por lo que las poblaciones de Cañete y Londres fueron abandonadas.
En 1563, Felipe II puso fin al conflicto jurisdiccional del Tucumán, ordenando que volviera a depender del Perú. Zorita fue nombrado general con poderes absolutos en lo militar, pero tenía pendiente de solicitar de nuevo el gobierno de Tucumán.
En 1564 se produjo un levantamiento de los indios araucanos por lo que se trasladó a Angol para reclutar soldados y marchar a Concepción y reforzar su defensa. De camino con los refuerzos sufrieron una emboscada al paso del río Andalién sufriendo numerosas bajas viéndose obligado a huir.
En 1570, el virrey Francisco de Toledo lo nombró corregidor de La Paz y el 2 de noviembre del año siguiente, gobernador de Santa Cruz de la Sierra, en la actual Bolivia, con la misión de pacificar y fundas dos asentamientos, llevando a cabo las primeras exploraciones en la selva amazónica.
El 11 de mayo de 1575 trasladó la población de Santa Cruz de la Sierra a los llanos de Grigotá, gobernándola hasta finales de 1580. En ese tiempo escribió un documento describiendo la geografía, la fauna y la flora y de especial interés son las descripciones sobre la cultura y costumbres de los indios charcas y guaraníes.
A finales de 1581 fue nombrado corregidor de Tarija, en la provincia de Charcas
Desde 1583 residía en La Plata y reclamaba a la Corona el dinero que se le adeudaba por desempeñar el cargo de gobernador.
Falleció unos años después, cerca de 1590.

