21/04/1526
Compartir:

Hoy, 21 de abril, es el aniversario de la muerte de Gil González Dávila. Moría en 1526 en Ávila, donde nació hacia 1480.

Fue criado por Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos y una persona muy influyente, lo que le permitió recibir una buena formación además de facilitarle el cargo de contador en La Española en 1511, dando así el salto a América.

En 1518, se encontraba en España el adinerado Andrés Niño, gran piloto y con experiencias en América, donde conoció a Vasco Núñez de Balboa después de haber descubierto el Pacífico.

Estaba intentando obtener licencia para explorar las costas del recién descubierto Mar del Sur (Océano Pacífico). Sin embargo, era tarea difícil por el elevado número de interesados.

Para obtener dicha licencia, necesitaba recurrir a alguien con influencia, y es en este momento en el que se cruzan las vidas de Andrés Niño y Gil González Dávila, que se encontraba en ese momento en España.

De este modo, tras la intervención del obispo Fonseca, obtuvieron el 18 de junio la ansiada licencia que les autorizaba a explorar hasta 1000 leguas hacia el poniente.

Gil González fue nombrado capitán general de la armada, compuesta por 3 navíos. La expedición partiría desde Sanlúcar de Barrameda el día 13 de septiembre de 1519, haciendo escala en La Española y llegando en enero de 1520 al puerto de Acla, en Castilla del Oro, pues era el paso más estrecho entre ambos océanos. El gobernador, quien no era otro que Pedrarias Dávila,  le puso todas las trabas posibles, incluso desobedeciendo las cédulas reales que le ordenaban entregarles las naves del ajusticiado Vasco Núñez de Balboa.

Esto obligó a que tuvieran que construir sus propios barcos para poder explorar el Pacífico. Decidieron construirlos en el río Balsas que desembocaba en el golfo de San Miguel. Sin embargo, esta tarea les costó vidas a causa del clima, la dureza del entorno y el hambre. A todo ello había que sumarle los problemas que le originaba el gobernador.

Pero al final lograron construir cuatro barcos con los que se hicieron a la mar. La poca pericia que tenían en la construcción naval, pronto se hizo notar, pues al llegar a la Isla de las Perlas, las cuatro embarcaciones naufragaron.

Gil González Dávila se caracterizaba por ser perseverante y sacrificado. Y a pesar de la desgracia, empezaron la construcción de otros cuatro navíos. Después de casi dos años, el 21 de enero de 1522, se hicieron nuevamente a la mar.

A la altura de Chiriquí, la expedición se separó, siguiendo González Dávila por tierra.

Es en este momento cuando logra un hito de la exploración. La expedición recorrió más de 220 leguas (1 legua son casi 5 kilómetros), internándose en ocasiones 10 o más leguas tierra adentro. Establecieron contacto con numerosos puebles indígenas, recibiendo oro y perlas como ofrendas. Además bautizaron a miles de indígenas. Andrés Cereceda, Tesorero Real que iba en la expedición, fue el cronista, anotando de forma detallada todo lo acontecido, elaborando un documento que aún se conserva.

La travesía fue muy dura a causa de las lluvias, las inundaciones y el reuma que padeció Gil González Dávila que le hacía padecer terribles dolores. La expedición reconoció la actual Costa Rica, Nicaragua, donde puso el nombre de Mar Dulce al lago de Nicaragua y Honduras, donde le puso al golfo el nombre de Fonseca, en honor del obispo de Burgos.

Aunque tuvo excelentes relaciones con todos los caciques con los que contactó, tuvo que poner fin a la expedición por el ataque sufrido por parte del poderoso cacique Niriangén. Gracias al aviso de un indio del pueblo, lograron huir con vida la mayoría de los expedicionarios. 

El 25 de junio de 1523, llegaban de vuelta a Panamá con Andrés Niño, con quien se había reunido de nuevo en Costa Rica. Tuvo que huir a La Española para evitar que el gobernador Pedrarias le despojara de toda la riqueza obtenida.

González Dávila, que contaba con el apoyo de la Corona, obtuvo la gobernación que cubría los actuales territorios de Chiapas, Soconusco, Yucatán, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. A pesar de ello, no quedaba claro cuáles eran los límites territoriales. Así, al año siguiente, iniciaría una nueva expedición para volver a la actual Nicaragua, partiendo desde la Española. Desembarcó en la costa del golfo Dulce y fundó la ciudad de San Gil de Buena Vista. En esta expedición se tuvo que enfrentar con dos enemigos, más poderosos que los indios. Se trataba del avaricioso Pedrarias Dávila, que se había apoderado de Nicaragua desde el sur enviando a Hernando Soto, y de Hernán Cortés desde el norte, enviando a Cristóbal de Olid.

En 1525, Hernán Cortés lo enviaba prisionero a España, acusado de delitos que no cometió. Al poco de llegar a la Península, moría el 21 de abril de 1526 en Ávila.

#exploradoresolvidados

Gil González Dávila