Tal día como hoy, el 29 de mayo de 1511, fallecía en Sevilla frey Nicolás de Ovando, quien dirigió la primera gran expedición colonizadora hacia el Nuevo Mundo.
Nicolás de Ovando era el segundo hijo de Diego de Cáceres e Isabel Flores, natural de la villa de Brozas. Ovando nació en Cáceres, aunque algunos indican que fue en Brozas. Sin embargo, escritos de la época indican que era natural de Cáceres. Tampoco se conoce bien la fecha de nacimiento, que se acepta como válido 1451, aunque otros afirman que fue en 1460.
La familia participó activamente en la guerra de sucesión de Castilla (1474-1479) estando en el bando de Isabel la Católica.
Siendo muy joven, ingresó en la Orden de Caballería de Alcántara dedicándose al servicio de la Iglesia y de la Monarquía. En 1478 era comendador en Lares y en 1503 lo ascendieron a comendador mayor de la Orden de Alcántara.
Su cercanía a la Corona unido a su preparación, le valió el nombramiento de gobernador y justicia de las Islas y Tierra firme el 3 de septiembre de 1501, sucediendo al desafortunado y efímero Francisco de Bobadilla.
Las intenciones de los reyes era colonizar las nuevas tierras más al gusto de Colón, recuperar el orden perdido, dar un buen trato al nativo con los mismos derechos y obligaciones que cualquier súbdito del Reino y lograr una mayor evangelización. Igualmente se daba la orden de repartir tierras con el fin de lograr un arraigo de los nuevos colonos.
Con estas instrucciones partía el 13 de febrero de 1502 una gran flota con treinta y dos barcos y en torno a 2.500 tripulantes entre los que se encontraban todo tipo de funcionarios reales, médicos, boticarios, artilleros, carpinteros, aserradores, albañiles, vidrieros, barreros, caleros y, por supuesto, agricultores, todos ellos casados, para poblar las tierras indianas. Se sabe que viajaron varias decenas de mujeres, casi todas acompañando a sus maridos, lo cual respondía a las necesidades de la nueva política de colonización.
Entre estos colonos se encontraban personas que pasarían posteriormente a la historia, como Juan Ponce de León, Diego de Nicuesa, Juan de Esquivel, Diego López de Salcedo, Antonio Serrano, Diego Márquez, Juan Cano de Saavedra, Carlos de Hontiveros y Cristóbal de Santa Clara, Bartolomé de las Casas, Francisco Pizarro y Hernán Cortés. Era la mayor flota que había atravesado el Atlántico hasta la fecha.
El 15 de abril arribaba a su destino, al puerto de Santo Domingo en La Española. Los primeros meses murieron más de mil personas por diferentes causas, como falta de adaptación al trópico, escasez de alimento o agotamiento por la fiebre de extraer oro sin descanso. Muchos de los colonos pensaron que encontrarían oro con facilidad. El desconocimiento del oficio de minero les había trabajar el doble y en vano.
A principios de julio de 1502, un fuerte huracán arrasó Santo Domingo y casi la totalidad de la flota que trajo a Ovando a la isla, en gran parte por su culpa, pues habiendo advertido Cristóbal Colón, que estaba realizando su cuarto viaje, de que se acercaba una fuerte tormenta, envió a la flota en dirección a España con una importante carga de oro, además del anterior gobernador Francisco de Bobadilla. Casi todos los barcos se hundieron.
Frey Nicolás aprovechó para reconstruir la ciudad en un nuevo emplazamiento en la orilla derecha del río Ozama, que es donde actualmente se encuentra. La distribución urbanístico se haría conforme a los cánones renacentistas. A partir de este momento, todas las fundaciones en el Nuevo Mundo seguirían el mismo criterio.
En 1503 y 1504, debido a la presencia de los castellanos y rechazo por parte de los nativos, tuvieron lugar las guerras de Higüey y la posterior pacificación de Jaragua, donde se estaba fraguando un alzamiento. Ovando cortó por lo sano ejecutando a los caciques, finalizando un alzamiento que no tenía fin.
A partir de febrero de 1504 ordenó fundar en la zona Oeste las villas de Santa María de la Vera Paz, como homenaje a la paz alcanzada en la región, Yaquimo, Salvatierra de la Sabana, en el extremo Sur más occidental de la isla, Azua y San Juan de la Maguana.
El gobernador Ovando logró incrementar notablemente la producción aurífera estableciendo cuatro fundiciones en La Española. Envió a Sebastián de Ocampo a explorar las aguas próximas a Cuba, certificando en 1509 que se trataba de una isla tras completar su circunnavegación. Ese mismo año dejaría de ser gobernador de La Española tras haberse nombrado en agosto de 1508 a Diego de Colón, sobrino de Cristóbal Colón, nuevo gobernador.
El posterior juicio de residencia no fue fácil para él, pues a pesar de haber logrado importantes avances durante su gobierno, tanto en materia de convivencia con los indios, logrando la paz, como en producción de oro. Sin embargo sus métodos autoritarios con unos y permisivos con otros de su confianza, no lo dejaron en buen lugar.
Desde 1509 hasta 1511, año de su muerte, pasó la mayor parte del tiempo en la villa de Brozas, sede de la encomienda mayor de la Orden de Alcántara que ostentaba frey Nicolás de Ovando.
En febrero de de 1511 fue llamada por el Rey Fernando para una campaña en Orán, en el norte de África, pero dicha expedición no se llevó a cabo y en su lugar asistió a un evento de la Orden de Alcántara en Sevilla, donde moriría el 29 de mayo de ese mismo año.
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