18/05/1499
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Tal día como hoy, en concreto el 18 de mayo de 1499, partía desde el Puerto de Santa María, la primera expedición comandada por Alonso de Ojeda para descubrir tierras en las Indias, pues ya viajó con Cristóbal Colón en su segundo viaje. En este viaje le acompañaban Juan de la Cosa y Américo Vespucio.

Fue una de las figuras más importantes en los inicios de la exploración del Nuevo Mundo, pues gracias a él y su pericia militar, se logró pacificar La Española, lo que permitió el posterior asentamiento por parte de los españoles. Y sin embargo, es un gran desconocido para la mayoría.

Ojeda nació hacia 1466 en Torrejoncillo del Rey (Cuenca) en una familia de nobles, sin embargo su familia procedía de Ojeda (Burgos) de donde toma su apellido. De joven sirvió de paje en la casa del duque de Medinaceli, Luis de la Cerda.

Participó en la conquista de Granada demostrando ser un gran combatiente.

Gracias a la relación que tenía con el influyente obispo Juan Rodríguez de Fonseca, al frente de las armadas de las Indias, logró participar en el segundo viaje de Cristóbal Colón, estando al frente de una de las naves.

En enero de 1494 fue enviado a explorar la isla Española, en concreto la región del Cibao, rica en oro, donde posteriormente, en marzo, Colón fundaría la fortaleza de Santo Tomás, nombrando a nuestro protagonista alcaide.

Pronto fueron atacados por el cacique Caonabo, sin embargo, el contingente español, con Ojeda al mando, lo venció y lo apresó. Cuenta la leyenda que lo hizo engañándole con unos grilletes de latón (material que estimaban los indígenas)  muy bien labrados, haciéndole creer que eran prendas reales.

Esto derivó en la Batalla de la Vega Real o Batalla de Jáquimo, que tuvo lugar el 27 de marzo de 1495, enfrentando a españoles con la ayuda de Guacanagarí, cacique de la tribu de Marién, con todas las demás tribus de la isla. Se cuenta que fueron 400 españoles y los indios amigos, contra diez mil adversarios. Ojeda destacó especialmente en dicha batalla siendo apodado "El centauro de Jáquimo". La victoria hispana fue decisiva para lograr la paz en la isla.

En 1497 se encontraba en España y empezó los preparativos para realizar una expedición propia, rompiendo así el monopolio del que disfrutaba Cristóbal Colón.

De esta forma, el 18 de mayo de 1499 se hizo a la mar. Tomó el mismo rumbo que Colón en su tercer viaje, pero desde Cabo Verde se desvió hacia suroeste, llegando a la costa de la actual Guayana. Desde la desembocadura del río Esequibo fue costeando el continente hacia el norte, pasando por el golfo de Paria hasta llegar en agosto al golfo de Maracaibo, al que llamó golfo de Venezuela o Venecia Chica, a causa de unos palafitos que habían construidos y que a Américo Vespucio le recordaba a Venecia. El 24 de agosto descubría el lago San Bartolomé (lago de Maracaibo). Continuó su viaje hasta descubrir el Cabo de Vela desde donde tomaron rumbo a La Española, llegando el 5 de septiembre y donde no fueron bien recibidos por los hombres de Colón. Finalmente, tuvieron que poner rumbo a España.

Este primer viaje permitió a Juan de la Cosa incluir todos estos descubrimientos en su famoso mapa. Además fue el primer viaje que hizo Américo Vespucio al Nuevo Mundo.

En junio de 1501, Ojeda fue nombrado gobernador de Coquibacoa.

En enero de 1502 iniciaba su segunda expedición. En esta ocasión se asoció con dos mercaderes sevillanos, Juan de Vergara y García de Ocampos, que le permitiría una expedición más ambiciosa de 4 navíos. Tomó la misma trayectoria que en su primer viaje hasta llegar la península de Guajira, fundando el 3 de mayo de 1502 Santa Cruz, el primer asentamiento español en tierra firme. No queda claro si fue en Bahía Honda, cerca de Cabo de Vela, o en la bahía de los Castilletes.

La expedición no estaba obteniendo los réditos esperados y los socios de Ojeda se impacientaron, por lo que hicieron que lo apresaran en La Española. Finalmente fue absuelto en 1503. Santa Cruz fue abandonada y la gobernación de Coquibacoa fue abolida.

El 6 de junio de 1508, en la Junta de Burgos en la que participó el obispo Fonseca y en especial Juan de la Cosa, quien tendría un papel importante como asesor, era nombrado gobernador de Nueva Andalucía, que abarcaba el territorio que iba desde el golfo de Urabá en el oeste, lindando con Castilla del Oro, hasta Cabo de Vela en el este. De esta forma se convertiría en el primer gobernador de Nueva Andalucía.

El 10 de noviembre de 1509 zarpaba desde Santo Domingo hasta llegar a Bahía de Calamar, desoyendo los consejos de Juan de la Cosa. Los indígenas de la zona se mostraron muy hostiles por lo que hubo varios enfrentamientos que terminarían con la vida de Juan de la Cosa y casi todos los españoles. Ojeda logró escapar con vida con apenas un acompañante más. Cuando alcanzó la playa se encontró con Diego de Nicuesa que se dispuso a ayudarle en la represalia contra los indígenas.

Ojeda siguió su viaje hacia el golfo de Urabá, donde le había aconsejado de la Cosa, fundando el 20 de enero de 1510 el fuerte San Sebastián de Urabá.

Tras ocho meses de asentamiento, con enfrentamientos continuos con los indígenas y escasez de alimento y viendo que los refuerzos que debía enviarle Martín Fernández de Enciso no llegaban, Ojeda decidió partir hacia Santo Domingo dejando al mando a un joven Francisco Pizarro, con la orden de abandonar el lugar si no volvía en 50 días.

Embarcó en el bergantín de Bernardino de Talavera, que resultó ser un pirata acompañado de una tripulación formada por bandidos. En lugar de ir hacia Santo Domingo, puso rumbo a Cuba para eludir la justicia, sin embargo, un temporal los hizo naufragar al sur de Cuba, en Jagua. Decidieron recorrer la costa sur de la isla. Muchos de los hombres de Talavera murieron de hambre y enfermedades. Los pocos supervivientes fueron socorridos por los indios, probablemente en la zona de la actual Santiago de Cuba. Lograron pedir ayuda al gobernador de Jamaica, Juan de Esquivel, enviando éste a Pánfilo de Narváez. Talavera fue detenido y Ojeda llegó finalmente a La Española.

Desde su retorno, no realizó ningún viaje más. Renunció al cargo de gobernador y permaneció en la isla con su mujer indígena, con quien tuvo tres hijos, hasta retirarse al Monasterio de San Francisco, donde murió en 1515. Su última voluntad fue que lo enterraran bajo la puerta principal del monasterio, para que su tumba fuera pisada por todos aquellos que acudieran al templo, pues es el castigo que merecía por todos los errores cometidos en vida.

Pero Ojeda viajaría incluso después de muerto. En 1892, ante el deterioro del monasterio, es exhumado y trasladado al convento de los dominicos, convertido en Panteón Nacional. En 1942, una vez que se restaura el Monasterio, se decide trasladar de nuevo al Monasterio, sin embargo, en 1963 desaparecieron sus restos y fueron trasladados a Ciudad Ojeda, ciudad fundada en 1936 y que lleva su nombre, permaneciendo desaparecidos hasta 2014. Es curioso que los restos de Alonso de Ojeda se encuentran mezclados con los de su mujer, que apareció muerta sobre la tumba de Ojeda a los pocos días de morir éste, por lo que fue enterrada junto él.

También cabe destacar, que el matrimonio de Ojeda con su mujer nativa Guaricha, a la que llamó Isabel, fue el primero que se celebró entre una mujer americana y un español bajo las leyes españolas. Ella era una indígena wayuu, proveniente del poblado de palafitos en la bahía de Maracaibo.

El mayor legado de Alonso de Ojeda, es haber dado nombre a un país, Venezuela, que aún hoy perdura.

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