Tal día como hoy, el 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón descubre el Nuevo Mundo. Se iniciaría una nueva época. El mapa del mundo cambiaría completamente.
Colón se convertiría en el Primer Almirante, Virrey y Gobernador de las Indias.
Mucho se ha hablado sobre la posibilidad de que los vikingos llegaran antes que él a aquella tierra a la que llamaron Vinlandia, con Erick "el Rojo" a la cabeza. Pero su posible descubrimiento no sirvió para la humanidad. Otros afirman, que en 1475 hubo otro descubridor, entonces sin saber si era andaluz o vizcaíno y que por un vendaval, arribó por casualidad a aquel mundo y logró volver con apenas 4 o 5 marinos, incluyendo al piloto, a Madeira. Cuentan que todos fallecieron al llegar al puerto, salvo el piloto, que moriría cuatro días después en casa de Colón, quedándose éste con toda la información relativa a aquel viaje. El inca Garcilaso de la Vega incluso le puso origen y nombre, Alonso Sánchez de Huelva, ciudad en la que le han levantado una estatua. Sin embargo fue en una obra suya de 1609,más de 100 años después del descubrimiento.
Es por ello, y teniendo en cuenta las envidias y los intentos de desprestigio que sufrió Colón en vida, que el descubrimiento del Nuevo Mundo le corresponde al Almirante, pues dos mundos se unirían gracias a él.
Aunque hay mucha polémica sobre su origen, Francisco López Gómara, clérigo e historiador del s. XVI, afirma en su "Historia General de las Indias", que era natural de Nervi, aldea de Génova, donde nació en 1451, hijo de Doménico Colombo y de Susana Fontanarosso, familia que se dedicaba a la fabricación textil. Su linaje desciende de los Palastrelli de Piacenza, en la Lombardía italiana. Fray Bartolomé de las Casas incluso se remonta al s.I a.C., afirmando que un antepasado suyo trajo preso a Mitrídates, pero parece ser un mito.
Aprendió a leer y a escribir desde muy pequeño. Se dice que estudió aritmética y además era buen dibujante. Aunque su hijo Hernando afirmó que estudió gramática y latín, lengua que parecía conocer perfectamente, en Pavia, no existen registros que lo confirmen. Sí se sabe que desde muy joven era marinero y adquirió conocimientos en geometría, geografía, cosmografía, astronomía y navegación. Se dice que fue un navegante adelantado a su tiempo teniendo un don para la navegación.
Al parecer, entre 1470 y 1472, fue corsario al servicio de la Casa de Anjou, navegando con un corsario conocido como Columbo Junior, según afirma de las Casas, y según he podido documentarme, se trataba del almirante francés Guillermo de Casenove. Se dice que era tío de Colón.
A mediados de la década de 1470, tras una batalla entre Lisboa y el Cabo San Vicente, al naufragar su nao, llegó a nado a Portugal, donde se repuso de las heridas y rehízo su vida. Por estas fechas se acercó a la Iglesia, convirtiéndose en un firme creyente, iniciándose en el aprendizaje religioso, que empleaba una mezcla del latín y el romance, obteniendo amplios conocimientos de la lengua latina.
Los conocimientos del latín que tenía Colón, crean cierta polémica. Hay que tener presente que en aquellas fecha, los libros antiguos estaban escritos en esa lengua, y por los conocimientos que había adquirido con su lectura, es difícil situar el aprendizaje de la lengua muerta en esa década. Por lo que se deduce que compatibilizó la navegación desde pequeño con el aprendizaje.
En 1479 se casó con Felipa Moñiz Perestrello, hija del gobernador de Puerto Santo, una isla del archipiélago de Madeira, con gran relación con el rey de Portugal.
Su vida giraba en torno a la navegación y parece que navegó hasta Guinea y más al sur, tanto por el Mediterráneo como por el Atlántico. Otra faceta menos conocida de él, es que era un lector empedernido. La sospecha de poder llegar a las Indias navegando hacia occidente, proviene de lecturas tan variadas como las de Ptolomeo o Aristóteles, además de la experiencia propia y ajena, pues gustaba de conversar con otros navegantes.
El hecho de encontrar una ruta viable a las Indias proviene de la necesidad de obtener acceso a las especias. Con la caída del Imperio Bizantino y la toma de Constantinopla en 1453 por los otomanos, se cortaron las rutas comerciales entre occidente y oriente. Esto motivó que Portugal y España buscaran rutas alternativas para llegar a oriente. Portugal apostó por encontrar un paso al sur de África y así navegar hasta el Índico, hito que lograría Bartolomé Díaz en 1488 y que completó una década después Vasco de Gama encontrando una ruta marítima con la India.
Entre 1480 y 1482 nació en Puerto Santo su primogénito Diego.
En base a las lecturas de los libros, y los cálculos del tamaño de la India respecto al total de la esfera terráquea, estimó que se podría llegar a las Indias viajando hacia poniente en pocos días.
Se basaba en el mapa de Toscanelli, según el cual, haciendo una primera escala en la isla Antil , se podría navegar hasta el Cipango (Japón) que se encontraba a 625 leguas según sus cálculos, y donde se encontrarían las Siete Ciudades de Cíbola, aquellas a las que en época del rey Don Rodrigo, siete obispos huyeron para fundar siete ciudades con las riquezas que consigo llevaron. Las mismas que posteriormente buscarían otros exploradores como Francisco Vázquez de Coronado o Pánfilo de Narváez, entre otros.
Habría una segunda escala en otra isla antes de llegar al reino del Gran Khan, que sería el primero que encontraría según sus previsiones.
Hay que tener en cuenta que en aquella época era inviable un viaje por mar de más de 800 leguas seguidas (una legua son casi 5 kms).
Por aquella época mucho se hablaba de islas más allá de lo conocido y muchos salieron en su búsqueda, pero sin éxito. Colón era en realidad uno más, aunque con un proyecto más ambicioso. Buscaba las islas para seguir hasta las Indias. La dificultad de aquella travesía era extrema, incluso años después del descubrimiento, como quedaría patente con los hermanos Miguel y Gaspar Corte-Real, navegantes portugueses que desaparecieron en distintas fechas de 1511, el primero buscando tierra en el Atlántico Norte y el segundo cuando salió en su búsqueda.
Hacia finales de 1484, parece que propuso al monarca portugués, Juan II, la viabilidad de una ruta a las Indias viajando hacia poniente. El rechazo de tal proyecto motivó su traslado a Castilla en 1485, fecha en la que falleció su mujer. Sus primeros años en Castilla sobrevivía dibujando y vendiendo mapas, cartas de marear y hasta mapamundis. Entre medias intentaba que eruditos confiaran en su proyecto, pero sólo obtenía rechazos. España estaba inmersa en la Reconquista. Y aunque los Reyes Católicos no lo rechazaban, le iban dando largas para retrasar el proyecto.
En algún momento entre 1486 y 1487 conoció a Beatriz Enríquez de Arana, una joven huérfana y de origen humilde, con quien se emparentó. Nunca se casaron, pero con ella tuvo en 1488 a su segundo hijo, Hernando Colón, quien escribiría una biografía idealizada de su padre que sirvió para arrojar aún más sombras sobre sus orígenes.
Su hermano Bartolomé Colón, quien se encontraba en Inglaterra para presentar el proyecto al monarca Enrique VII, tuvo una audiencia en febrero de 1488 pero éste no creyó en el proyecto en un principio. Parece ser que cuando decidió dar el paso, Colón ya contaba con el beneplácito de los Reyes Católicos.
No fue hasta el 2 de enero de 1492, día de la caída de Granada, con el Almirante dispuesto a presentar al rey de Francia su proyecto, cuando los monarcas del Reino de Castilla y del Reino de Aragón aceptaron financiar el primer viaje colombino, culminando con la firma de las Capitulaciones de Santa Fe el 17 de abril de 1492 y la Real Provisión de Granada del 30 de abril. Colón sería Almirante mayor, además de Virrey y Gobernador perpetuo, él y sus descendientes de todas las tierras que descubriese y hubiesen por descubrir.
Primer Viaje
Se armaron en Palos tres buques, dos carabelas, la Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María.
El 3 de agosto zarpaban desde Palos llegando en 7 días a Gran Canaria. El 2 de septiembre se trasladan a La Gomera. Mandó levar anclas el 6 de septiembre en dirección a oeste. Donde estimaba encontrar a 400 leguas unas islas intermedias y a 700 leguas, las tierras indianas.
Los vientos no eran propicios, por lo que no se podía navegar en línea recta. Hubo días de mucha calma, sin apenas avances y también tormentas que desviaban las embarcaciones de su rumbo. A finales de septiembre, el desánimo se cebaba con la tripulación. Temían no volver a casa e incluso se habló de tirar al Almirante por la borda. Cada día que pasaba sin encontrar tierra, más crecía el desánimo entre la tripulación, e incluso entre los hermanos Pinzón, capitanes de las dos carabelas.
A principios de octubre de 1492, con más de 700 leguas de navegación, la tripulación empezó a mostrar su descontento. Colón decidió variar el rumbo hacia el sudoeste siguiendo la ruta migratoria de unas aves que había avistado, providencia que después sería respaldada por diversos vestigios, como juncos cortados que advertían de la existencia de tierra firme.
En la madrugada del 11 al 12 de Octubre, a las 2 de la mañana, Rodrigo de Triana gritaría <<¡Tierra!, ¡Tierra!>>. Habían llegado a una isla de las Luvayas (Bahamas), en concreto la isla de Guanahaní, que Colón bautizaría con el nombre de San Salvador, poblada por tribus pacíficas que no mostraron miedo ante los desconocidos además de resultar de una inocencia extrema.
Tras ésta isla visitó Santa María de la Concepción, para después continuar hasta una gran isla a la que llamó Fernandina, en honor al rey Fernando (hoy Long Island).
El 20 de octubre arribaba a la isla de Samoeto, a la que bautizaría La Isabela, en honor a la reina Isabel.
No obstante, continuaba empecinado en llegar a Cipango, la actual Japón, seducidos también por la insistencia de los indígenas a bordo que señalaban una isla extensa, rica en oro, y empeñados en conocer esa suerte de privilegios, el 27 de octubre de 1492 fondearon en Cuba, que llamaría Juana, en honor al infante Juan.
El mes de noviembre lo empleó para explorar la costa norte de Cuba (él pensaba que era tierra firme) y el 5 de diciembre llegaba a la isla de Haytí, a la que llamó La Española. Éstos nativos eran distintos a los demás. Mostraban asentamientos de mayor tamaño y una cierta jerarquía.
Conoció al cacique Guacanagarí, uno de los cinco caciques de la isla. Vivían en un poblado muy organizado con unos 2.000 hombres además de un sinfín de mujeres y niños.
La noche del 24 al 25 diciembre, mientras el Almirante dormía, la Santa María encalló. Con la madera del buque se construyó un fuerte al que llamó Villa de la Navidad.
Dejó en aquel fuerte a 39 voluntarios con Diego de Arana al mando y el 4 de enero de 1493 zarpaba desde el puerto Navidad, llevando consigo a 10 o 12 indígenas voluntarios. Continuó explorando la isla hacia el este, convencido de que aquella isla era Cipango, pues los indígenas le hablaban de una región llamada Cibao, y él lo relacionaba.
El 16 de enero zarparían en dirección a casa, pasando por al lado de la isla a la que llamaría San Juan. El 18 de febrero, tras superar una terrible tormenta en la que las dos carabelas se separaron, llegó Colón a la isla Santa María en Azores. Ambos capitanes pensaban que la otra habría naufragado. El 24 de febrero zarpó en dirección a la península. Una nueva tormenta les sorprendió y los dejó con todas las velas rotas y a merced de las mareas. El lunes 4 de marzo, llegaron a la desembocadura del Tajo y huyendo de la tormenta, entró en la desembocadura hasta Lisboa donde se reunió con el rey de Portugal, que intentó reclamar para sí el descubrimiento.
Finalmente, el 13 de marzo de 1493, levó anclas en dirección a Palos, donde arribó el 15 de marzo.
De esta forma, tras un viaje de 225 días, se llevaba a cabo una de las mayores gestas, la unión de dos mundos.
Mientras tanto, Martín Alonso Pinzón, capitán de la Pinta, llegaba el 28 de febrero al puerto de Bayona.
El 3 de abril se presentaba Colón en Barcelona ante los Reyes y consigo llevaba a los 6 o 7 indígenas que sobrevivieron, papagayos y presentes en oro que recibió del cacique Guacanagarí, a quien tenía en muy alta estima.
Por haber descubierto las Indias, se añadió al escudo de armas de los Colón, las armas Reales de Castila y León con esta letra:
Por Castilla y por León
Nuevo Mundo halló Colón
Segundo viaje
En esta expedición le acompañarían personajes conocidos como Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, quien también iría en el del descubrimiento, y Juan Ponce de León.
El 25 de septiembre de 1493, zarparon las 17 naves, 5 naos y 12 carabelas, desde el puerto de Cádiz haciendo escala en La Gomera y el 3 de noviembre llegaron a una isla a la que llamó Dominica, por haberla descubierto en domingo. Al norte de ésta bautizó la isla de Marigalante, como la nao en la que iba, donde pisó tierra para tomar formalmente posesión. Continuaron hasta Guadalupe y así fue poniendo nombre a las islas que iba descubriendo, Monserrate, Santa María la Redonda, Santa María la Antigua y San Martín. El 14 de noviembre llegaron a Santa Cruz donde tuvieron un enfrentamiento con nativos. Desde allí prosiguieron el viaje hacia La Española y llegaron a un grupo de islas, nombrando a la mayor de ellas Santa Úrsula y a las demás, las Once Mil Vírgenes. Desde allí llegó a la isla a la que bautizó con San Juan Bautista, en la actualidad es Puerto Rico.
Llegaron al fuerte Navidad, donde dejaron a los 39 cristianos, pero no quedaba más que una estructura quemada. El cacique Caonabo, donde se suponía que estaban las minas de oro, los mató.
Colón partió de ahí en busca de un puerto natural más propicio para un asentamiento, y el 6 de enero de 1494 se inauguró la primera población con el nombre de La Isabela, en honor a la reina Isabel.
Ese mismo mes envió a Ojeda con 15 hombres a explorar la región de Cibao, encontrando oro.
El primer mes del año fue especialmente duro para los colonos. Muchos cayeron enfermos e incluso murieron a causa del agotamiento, tanto del viaje como de la construcción del poblado. El clima era muy distinto y requería aclimatación. Además, los alimentos también escaseaban.
El 2 de febrero de 1494 envió de vuelta a Castilla, 12 de las 17 embarcaciones. Al mes siguiente tuvo que hacer frente a un intento de rebelión por parte de Bernal de Pisa. El hecho de que Colón no fuese castellano no gustaba a muchos de los colonos.
El mes de marzo lo empleó a explorar parte de la isla, descubriendo numerosos poblados y mandando construir diversos fuertes en ubicaciones estratégicas, cerca de minas de oro o bien tierras de labranza. En el mes de abril, apareció el cacique Caonabo, a quien temían los lugareños, con intención de atacar el fuerte Santo Tomás. Colón mandó a Alonso de Ojeda con más de 400 hombres en su defensa y apresó al cacique Caonabo, a quien finalmente liberaría.
El 24 de abril de ese año, zarpó con una nao y dos carabelas hacia poniente para explorar las aguas, dejando a su hermano Diego al mando. Exploró el sur de Cuba, y también llegó a Jamaica para seguir hacia el sur a la isla que nombró Evangelista (hoy isla de la Juventud). Desde allí continuó a Jamaica bordeándola por el sur para continuar hasta La Española y navegarla también por el sur hasta la isla Mona, situada en el extremo oriental para llegar el 29 de septiembre a La Isabela.
Colón llegó enfermo y no se repuso hasta cinco meses después. En el tiempo que estuvo ausente, llegó su hermano Bartolomé desde España. La convivencia entre nativos y cristianos empezaban a complicarse, surgiendo algunos enfrentamientos y ajusticiando el cacique local a algunos castellanos.
Al considerar Colón que la pena de muerte había sido desproporcionada, mandó a Alonso de Ojeda al interior de la isla volviendo con Caonabo y sus súbditos presos.
Caonabo fue embarcado para enviarlo a Castilla, pero antes de que zarpase el barco, un huracán hundió todos los barcos en el mismo puerto, ahogándose entre otros, el cacique. Este suceso provocó el alzamiento de los caciques de la isla, salvo Guacanagarí, que seguiría siendo fiel a Colón. Se iniciaría una guerra con dos bandos.
El 10 de marzo de 1496 zarpaban las dos carabelas que mandó hacer con más de 220 colonos que querían retornar y enfermos en dirección a Castilla. Tras un largo y tedioso viaje, llegaron a Cádiz el 11 de junio de ese mismo año. Hay que destacar que por aquellas fechas aún no se había descubierto la latitud en la que era propicio el retorno, siendo cada trayecto un elevado riesgo.
Mientras se encontraba en España, se iniciaba la construcción del asentamiento de Santo Domingo, aunque el Almirante quería que se llamase Isabela Nueva.
Tercer Viaje
El 30 de mayo de 1498, zarpaba desde Sanlúcar de Barrameda al frente de seis navíos y 200 colonos, además de los marineros, destacando entre ellos la figura de Bartolomé de las Casas, por entonces un colono y que se convertirían en fraile y posteriormente llegaría a ser el primer obispo en Nueva España. Además escribiría Historia de las Indias.
Uno de los propósitos de Colón era descubrir nuevas tierras en el Nuevo Mundo. Tomaron rumbo sur hacia Cabo Verde donde hicieron escala. La travesía fue muy dura navegando en dirección al poniente y cuando ya no les quedaba agua, avistaron tierra el 31 de julio. Acababa de descubrir una isla a la que le puso Trinidad.
Recorrió el golfo de Paria que era difícil de navegar por las fuertes corrientes que provocan las desembocaduras de los grandes ríos de Venezuela A los pasos entre las islas los llamó Bocas del Dragón. Por entonces él pensaba que el Cabo de Paria era una isla. Después de tanto tiempo en aquel golfo del que no encontraban salida, y al ver tanta agua dulce, empezó a sospechar que la tierra al oeste podría ser tierra firme, pues no existe isla que pueda arrojar tanta cantidad de agua dulce al mar. Por tanto, la fecha exacta del descubrimiento del continente de América del Sur es el 1 de agosto de 1498.
Salieron las naves del golfo y a 25 leguas al norte divisó una isla a la que le puso Concepción, la actual isla de Granada, después Islas Testigos y posteriormente Isla Margarita
Llegó el Almirante a un alborotado Santo Domingo el 24 de agosto de 1498. Intentó resolver el problema que se había encontrado dando licencia a todos los rebeldes para que pudieran volver a Castilla, pero Francisco Roldán no lo ponía fácil. La convivencia con los nativos sólo era posible con la salida de Roldán, pues con el mal trato que les daba, los indios recelaban de todos los cristianos por igual.
Roldán contaba con más seguidores que el Almirante, pues a base de robar y atracar, lograban oro, mujeres y comida.
Este conflicto originó que los reyes enviaran al comendador Francisco de Bobadilla para resolver el problema. Éste se posicionó a favor de los rebeldes y mandó a los hermanos Colón presos a Castilla.
Llegados a España y enterados los reyes de su condición, mandaron liberarlos.
Cuarto Viaje
El 9 de mayo de 1502, Colón se hizo a la mar en su cuarto viaje con el firme propósito de encontrar el paso al Océano Índico, pues no sabía que América era otro continente y mucho menos imaginaba la existencia del Océano Pacífico. Le acompañaba su hijo Hernando, de 13 años, y su hermano Bartolomé.
Zarpaba con cuatro navíos y 150 hombres a bordo. Hicieron escala en las Canarias y tras una plácida navegación llegaron el 15 de junio a la isla de Matininó (Martinica). Vio indicios de que se iba a formar un huracán, por lo que decidió desviarse a Santo Domingo (La Española), donde tenía prohibido ir, pues en ella se había creado un clima de odio hacia su persona. El nuevo gobernador, Nicolás de Ovando, no le concedió permiso para fondear en Santo Domingo y tampoco hizo caso de sus advertencias, permitiendo que zarpase una flota de 28 navíos hacia España, naufragando casi toda la flota en la que iba de camino a la península Francisco de Bobadilla y Francisco Roldán.
Colón logró refugiarse en Puerto Hermoso, un puerto natural a 4 o 5 leguas de Santo Domingo. Milagrosamente, ninguna de las cuatro se hundieron, aunque acabaron bastante dañadas.
Siguió la ruta hacia poniente hasta llegar al puerto de Yaquimo. Desde aquí con una navegación lenta por falta de viento llegaron a unos islotes cerca de Jamaica y a merced de las corrientes llegaron a unos islotes cerca de Cuba, que ya descubrió en 1494 a los que puso por nombre El Jardín de la Reina. Continuó su viaje hacia tierra firme hasta llegar a Guanaja, cerca de la costa norte de Honduras. Continuaron por la costa hondureña hacia el este en busca del Catay y del Gran Khan, pues estaba convencido que encontraría el paso hacia el Índico. A finales de agosto llegaron a Punta Caxinas. Continuaron explorando la costa con dificultad por las tormentas hasta que el 12 de septiembre llegaron a un cabo al que bautizó con Gracias a Dios.
Continuaron la exploración recorriendo la costa de la actual Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. El 2 de noviembre, tras haber vuelto sobre sus pasos hacia el norte, llegó a una bahía a la que llamó puerto Bello, hoy Portobelo, donde en 1597 se fundaría la ciudad de San Felipe de Portobelo por las bondades que ofrecía.
Zarparon hasta llegar a un puerto que él bautizó como Puerto Bastimentos, donde en 1510, Diego de Nicuesa fundaría el asentamiento con el nombre de Nombre de Dios. Permanecieron en este lugar hasta el 23 de noviembre con tareas de mantenimiento.
Continuaron la exploración y a causa del mal tiempo tuvieron que refugiarse en otro puerto natural durante nueve días.
En este lugar se produjo la primera escaramuza sangrienta del viaje.
Tras una fuerte tormenta, el día de Reyes de 1503 llegaron a un río al que Colón le puso por nombre Belén donde pudieron entrar con las cuatro naos.
En abril de 1503, habiendo tenido que abandonar uno de los buques, salieron a la mar y siguieron su ruta hasta Portobelo. En esta bahía tuvieron que abandonar otra nao por la cantidad de agua que le entraba. Siguieron con las dos naves restantes a lo largo de la costa hasta la actual Venezuela, cerca de donde se encuentra Cartagena de Indias, y el 1 de mayo viraron mar adentro dejando atrás tierra firme. A los diez días descubrió las islas Caimán, a las que llamó las islas Tortugas, por el número de tortugas que habían alrededor de ellas. Siguieron al norte hasta llegar con mucha dificultad al Jardín de la Reina. Las dos naos tenían vías de agua y los marineros achicaban agua con las bombas sin cesar para evitar hundirse.
Al ser imposible llegar a La Española, porque los vientos no eran propicios, llegaron a Jamaica y el 24 de junio de 1503, ambos buques encallaron por la cantidad de agua que entraba.
Mandó dos canoas en busca de auxilio a Santo Domingo, que se encontraba a casi 1000 kilómetros.
Mientras tanto tuvo que sofocar una rebelión y finalmente, el 28 de junio de 1504, tras más de un año de penurias, fueron rescatados y llevados a Santo Domingo.
Posteriormente se trasladaría a España llegando el 7 de noviembre a Sanlúcar de Barrameda tras una penosa travesía.
De esta forma terminaba su cuarto viaje, tras dos años y medio, enfermo y agotado.
Permaneció en Sevilla hasta mayo de 1505, partiendo hacia la corte de Castilla, que estaba en Segovia, para relatar los descubrimientos a los reyes Felipe y Juana, pues su protectora, la reina Isabel había muerto al poco de que él llegase de las Indias.
Los últimos meses de vida intentó que los nuevos reyes restituyesen sus títulos, para él y sus descendientes, tal y como le había prometido la reina Isabel. Según sus cartas, no tenía posesiones en Castilla, falleciendo en Valladolid el 20 de mayo de 1506.
El destino quiso que siguiera viajando después de muerto. Tras ser enterrado en Valladolid, en 1509 trasladaron sus restos al monasterio Santa María de las Cuevas de Sevilla. De allí se llevaron sus restos a La Española para ser enterrado en la capilla mayor de la catedral de Santo Domingo en 1544. En 1795, supuestamente se exhumaron los huesos de Colón y se trasladaron a Cuba, a donde llegaron el 5 de enero de 1796. En diciembre de 1898, estos huesos volvieron a España para ser depositados en la catedral de Sevilla. Sin embargo, en 1877, se había descubierto en la catedral de Santo Domingo, una urna de plomo con una inscripción que se cree que hace mención al Primer Almirante. Parece ser que tanto los restos de Sevilla como los de Santo Domingo corresponden al descubridor, pues en ninguno de los casos se trata de un esqueleto completo.


